Nos tocó hacer el trayecto de Mendoza a Bs. As. En un DC 10 80. Largo y estrecho pero por lo menos nos llevó sin ningún problema. Las azafatas de Aerolineas Argentinas han matado definitivamente el mito del bombón aéreo. Son fieras, burlonas y antipáticas. Y por supuesto no nos dejaron ver la cabiana del avión.
De Bs. As. a Brasil lo hicimos en un Boeing 737 500 Gordito y cortito, pero mas cómodo que el D80. El tema es que no pudo despegar por un problema eléctrico en el motor. Pánico generalizado y tres horas de espera en Ezeiza hasta que lo arreglaron. El viaje estuvo bién, y justo antes de bajar, cuando el avión estuvo vacío, le pedimos a uno de los pilotos que Lucía entre a la cabina. En esta ocasión tuvimos suerte ya que no solo nos dejaron ver la cabina, sino que además estaba trabajando el copiloto quién se puso a charlar agradablemente con Lu.